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domingo, 20 de mayo de 2018

[Fanzine] Más allá del tú: El patriarcado en el anarquismo


Los movimientos revolucionarios del mundo han tenido muchas prioridades distintas, pero el trabajo de género casi siempre ha quedado relegado a un segundo plano. ¿Cómo se explica sino que el mundo siga sostenido sobre una lógica patriarcal que en vez de debilitarse va cambiando de forma? La historia en la que se apoya el anarquismo nace en el seno de un contexto de patriarcado avanzado, y en el caso que nos ocupa, se desarrolla dentro de Estados muy fuertes que forman parte de nuestra mentalidad y cultura.

Movimientos de mujeres, feministas y transfeministas de todo el mundo, dentro de un gran abanico de colores, están intentando desmantelar la estructura de diversas maneras, que pueden o no estar ligadas a una base anarquista, pero que aportan lecciones muy valiosas. Dentro de algunos sectores anarquistas poco se está haciendo para priorizar la destrucción del sistema patriarcal.

Este fanzine va especialmente dedicado a compañeros anarquistas (o que comparten ideas comunes de libertad) sobre todo a aquellos cis heterosexuales, según la experiencia de su autora, porque desde su posición de poder, la destrucción del patriarcado no demuestra ser una prioridad para ellos, siendo casi imposible llevar a cabo ese anarquismo del que se habla.

El fanzine pretende hablar de esta realidad, de los cuidados, de los juicios que emitimos desde todos los movimientos, de la falta de autocrítica, de la masculinidad y de los cambios de mentalidad para poder sustentar esta lucha que es supuestamente común para todos los géneros.

Se basa sobre todo en las experiencias vividas dentro del ámbito transfeminista y anarquista, y de los grises que lo acompañan y lo forman, en la ciudad de Madrid, Barcelona, Brighton y Ámsterdam, desde un óptica enraizada en la lucha de la liberación de las mujeres del Kurdistán bajo el paradigma de la jineoloji.


Puedes descargar el fanzine aquí


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martes, 27 de febrero de 2018

Feminismo y Anarquismo

Desde siempre la conflictividad humana tiene mucho que ver con el derecho natural en contraposición con los derechos artificiales.Si los colectivos humanos establecen sus reglas de manera libre y responsable, la humanidad, debe desestimar por inoperante, cualquier norma o ley establecida fuera de cualquier colectividad creada por iniciativa propia.

Las luchas de poder, únicamente se basan en las diferencias humanas construidas como estructuras piramidales, en donde establecida una cúpula, se genera una estratificación encadenada de seres que someten y seres sometidos.

En la base de cualquier estructura piramidal se encuentra el egoísmo humano que pretende obtener privilegios y mejores condiciones de vida a costa de otr@s que se los pueden facilitar.Abuso, opresión, represión y sobre todo construcción de un inconsciente que acepta este planteamiento, es la causa más remota del caos humano en la actualidad y a lo largo de la historia.Si todas las energías humanas se hubiesen encaminado a la búsqueda de la felicidad, resultaría obvio que estaríamos viviendo una realidad muy diferente.

Tal vez, lo que todavía no hemos logrado comprender es que la igualdad es una cosa y la diversidad otra, y por ello, las identificamos para generar confusión.

Nada en la naturaleza es idéntico pero evidentemente, sí es diverso y dentro de esa naturaleza estamos los seres vivos y los seres pensantes y por lo tanto, sometid@s a las mismas leyes naturales, nos guste o no.

El afán humano de la originalidad y la diferencia, convierte una dinámica de avance en una dinámica de lucha.

La búsqueda de la identidad se ha identificado con la demostración de que de alguna manera, soy un ser extraordinario, diferente, por encima del resto de la especie.

Verdaderamente, visto así, es de la mayor simpleza y supone un enorme desconocimiento de nuestra realidad natural, pero en el campo de la fantasía puede comprenderse como un buen mecanismo de defensa frente a nuestra mediocridad; porque mediocridad es diferente de diversidad y cuando no se reconoce la diversidad se cae en la falacia de la compensación de la mediocridad por el poder para demostrarnos a nosotr@s mism@s nuestra individualidad, nuestra identidad y sobre todo nuestra “inmortalidad”. Por ello, nuestra civilización es más un campo de batalla que una pacífica y agradable convivencia.

Como ejemplo de lo dicho, vamos a coger como punto de referencia el colectivo femenino como un elemento fundamental de las ansias de poder original y el deseo insatisfecho de ser por encima de las demás.

Parece que es esta la primera división en la escalada del poder, la más antigua y por ello la fundamental para comprender a los colectivos dominantes y dominados.

Esa primera diversidad humana, por razón de sexo, al no ser ni comprendida ni aceptada configura y establece la más elemental forma de estructura piramidal en la cual se van a asentar todas las de más.

Si tenemos en cuenta, que la fuerza bruta, era en el principio un valor importante porque se confrontaba con la fuerza animal, podemos comprender que el colectivo masculino quisiese destacar este elemento diferenciador como una cualidad de superioridad, cuando en realidad suponía una similitud con la especie irracional, pero que en aquellos momentos suponía una buena defensa para la supervivencia, porque el punto de referencia no era la humanidad racional y pensante, sino la irracional de fuerza elemental.

Si lo más difícil de combatir era precisamente esta fuerza, la confrontación de los hombres con ella, les debió hacer creer que, por ello, eran superiores a la otra parte del colectivo humano que perpetuaba la especie y recolectaba frutos para la subsistencia cotidiana.

Tal vez, esa no implicación en la confrontación de fuerzas, hizo que las mujeres tuviesen miedo de ella, al tiempo que la rechazaban y detestaban al tiempo que las protegía.

Era la dicotomía entre el mundo animal y el mundo racional; la misma que se ha venido manifestando a lo largo de los tiempos ya que la capacidad de raciociocinio seguía un proceso mucho más lento que el primariamente físico que se engrandecía con el ejercicio diario para defenderse de los peligros inmediatos.

Los otros, innumerables peligros que generaba la naturaleza no eran básicamente considerados como retos, porque sus características naturales diferían de las similitudes entre seres vivos de mayor inteligencia, y por ello, las otras causas naturales fueron consideradas telúricas y generaron los dioses y las religiones para poder explicarlas.

En nuestra realidad actual, seguimos recibiendo esta herencia que se ha constituido como fundamental dentro de la experiencia humana y que, nos guste o no, ha generado las bases de las estructuras de poder, ya que esta dicotomía colectivo masculino-colectivo femenino, no está resuelta.

Para la gente anarquista esto resulta más evidente que para otras formas de pensamiento, pero, no obstante, la base de equilibrio que debe generar una sociedad no piramidal no se ejercita con la debida claridad, por ello existimos las anarcofeministas.

Cuando el colectivo masculino vea claro, que la fuerza bruta no es imperativa de superioridad sino de infrahumanidad, posiblemente nos encontremos en el punto de salida.

Hoy por hoy, esa elemental obviedad no parece estar tan clara, porque sigue manteniéndose con excesiva fuerza y, pensamos que supone una torpeza en el proceso de evolución de la humanidad.

Sí razón y no fuerza generan la base de nuestra racionalidad, la diversidad sería aceptada como un hecho indiscutible y por lo tanto, discutir sobre igualdad humana, no tendría sentido.

Pero, lamentablemente lo tiene, y por eso las mujeres anarquistas debemos insistir con más fuerza sobre la necesidad de que el colectivo masculino anarquista, desestime la fuerza como elemento de poder y genere racionalidad como forma de progreso y evolución.

Es indudable que las concepciones más simples a veces resultan las más difíciles de comprender porque, posiblemente, subyace con excesiva fuerza ese deseo ancestral de originalidad y superioridad que compensa la aceptación de nuestra igualdad como especie humana pensante y evolucionable.

Si el individualismo cede y se incrementa el colectivismo, es evidente que esos deseos de identidad y originalidad se compensarían en la consecución de un objetivo común de libertad y felicidad, por que, tal vez todo nos quede poco claro, pero lo que sí es del todo clarividente es el sentimiento de infelicidad que nos asola, por lo que cualquier alternativa que nos evite soledad y dolor, siempre será mejor que lo que tenemos.


Josefa Martín Luengo
Mujeres por la anarquía - Escuela Libre Paideia


Más artículos del colectivo 'Mujeres por la Anarquía en: http://www.paideiaescuelalibre.org/tag/Mujeres%20para%20la%20Anarqu%C3%ADa

lunes, 25 de mayo de 2015

Comunicado de un miembro de nuestro Ateneo que se vio obligado a participar en una mesa electoral

Tras casi un mes de estar analizado profundamente la cuestión, ayer decidí presentarme a la "farsa electoral" ocupando el cargo de 2do Vocal que el Estado español me obligaba a ejercer bajo pena de cárcel de 3 meses a 1 año o multa de 6 a 24 meses. 

Los motivos que me llevaron a tomar esta decisión, son:


1º Tenía claro que si no me presentaba a la mesa tampoco lo haría a los tribunales, al no reconocer a ninguna de las instituciones en las cuales se tramitaría mi castigo (se juzgarían mis ideales, no un delito). Soy consciente de lo que me supondría llevar esta acción a cabo, me convertiría en carnaza fácil a merced de legisladores.

2º Creo que mi decisión de no acudir a esta falsa no tendría repercusión entre mis vecin@s, sino todo lo contrario. Sería correa de trasmisión del Miedo. Miedo que paraliza y no permite cuestionamientos. A lo largo de este tiempo he podido comprobar que ese miedo ya esta insertado, y creo que no sería correcto seguir alimentándolo.

Debido a la situación de vivir en un pueblo pequeño donde se conoce toda la gente y de tod@s se sabe, la decisión de desobedecer al sistema electoral y judicial, este me impondría un fuerte castigo para que sirviese de precedente y no volviera a ocurrir. Prefiero utilizar ese tiempo y dinero en crear y fomentar proyectos mas producentes de cara a nuevas elecciones.

3º Sé que al no presentarme, otra persona lo haría en mi lugar y no obstaculizaría para nada el proceso (fijo que lo haría mejor de lo que lo hice yo) es decir que la jornada transcurriría según lo previsto... Puede que si no me hubiese presentado el mensaje calara en algún corazoncito y que en los próximos años creciera el número de Objetorxs pero, como explico en el punto 2º, no es este el caso.

Quiero agradecer de corazón a todas esas personas que han estado ahí aportado su granito de arena. Y por último decir que utilizaré el dinero con el cual pretendían comprar otro trocito de mi dignidad (62,61€) en repoblar de árboles el paraje de la Laguna, porque como citaba Ricardo Flores Magón "Soy anarquista, y no podría, sin remordimiento y vergüenza, recibir el dinero arrebatado al pueblo por el gobierno".

¡¡Un abrazo y mucha Salud para seguir luchando contra esta farsa!!


Juan Carlos Fernández Sánchez

sábado, 7 de junio de 2014

Ni monarquía ni república, autogestión

Justo después de las elecciones europeas, donde se abstienen más de la mitad de los electores y pierden fuerza los partidos que han gobernado, aparece el rey y
abdica, intentando que dejemos a un lado el descrédito de los políticos, sus corrupciones y su servilismo al dinero. Pretendiendo, además, que nos olvidemos del paro y de los desahucios, y que toda nuestra preocupación pase a ser quién está a la cabeza del Estado.

Los que ostentan el poder, como siempre, nos quieren limitar las opciones a dos, que vienen a ser las dos caras de la misma moneda, pueden cambiar de apariencia según les convenga en cada momento, ya sea en forma de dictadura, de democracia republicana o monárquica. Todo les vale con tal de perpetuarse.

Aprovechando la coyuntura, la izquierda se agarra a la república como una salvación, pensando encontrar ahí un nido de votos, puesto que, como el modelo marxista está totalmente desprestigiado y ya no les sirve para conseguirlo, lo tienen que esconder en sus intervenciones y discursos. De esta forma, pretenden conseguir que no nos cuestionemos el Estado, el sistema de delegación, el capitalismo, la propiedad de los medios de producción, la explotación...

Para los izquierdistas la república está idealizada, ya que durante el periodo de la segunda república (1931-1939) se consiguieron muchos avances sociales. Pero, si vas más allá de la historia académica y de las mentiras interesadas de los políticos y profundizas un poco en la historia del movimiento obrero, utilizando el sentido común, te darás cuenta de que todo lo que se consiguió en aquel periodo fue gracias a la fuerte organización de los trabajadores. De hecho, las huelgas y la conflictividad laboral siguieron en aumento durante este periodo, incluso hubo varias huelgas revolucionarias, como las insurreciones del 33 y la Revolución de Octubre del 34 de Asturias.

Por lo tanto, por mucho rechazo que nos produzca la monarquía, consideramos inútil apoyar a los políticos para hacer un simple cambio de sillón, poniendo en el poder a quien sin lugar a dudas no va a dudar en reprimirnos para perpetuarse en el mando. En nuestra acción y finalidad está no sólo eliminar la monarquía sino también cualquier otra forma de poder.

Pedir un referéndum, además de una maniobra de distracción para que creamos que decidimos algo, sólo sirve para afianzar aún más la democracia burguesa, para que pensemos que el único medio para la gestión de nuestros problemas es la trampa del voto. Decimos trampa porque el poder sólo convoca un referéndum cuando tiene la seguridad de ganarlo, y además, porque salga lo que salga, el poder siempre ganará.

Cuando confiamos en el sistema de representación política, nos alejamos de nuestra capacidad para autogestionar nuestros intereses, ya que no será mediante la delegación como conseguiremos librarnos de este sistema de imposiciones y desigualdades en el que los beneficios económicos son más importantes que nuestras vidas. Cada día son más las personas que empezamos a estar hartas de ser manipuladas, y ya va siendo el momento de organizarnos y apoyarnos mutuamente. Con nuestra acción y gestión directa de nuestras decisiones podemos empezar a crear un mundo nuevo.

Lo único que podemos perder son las cadenas, todo lo demás lo tenemos que ganar.

CNT León

sábado, 24 de mayo de 2014

¿Qué significa votar? Comunicado por la abstención activa

Comunicado del Ateneo Libertario de Zafra y el Ateneo Libertario Kamocho Libre ante las elecciones europeas. 


¿Qué significa votar?

                                             

Para responder a esta pregunta, primero hemos de plantearnos qué motivo puede llevar a una persona a ser partícipe de este sistema electoralista que se ha venido a llamar parlamentarismo. Principalmente y para no dar muchos rodeos, podríamos asegurar sin temor a equivocarnos que aquel o aquella que decide acudir al colegio electoral el día de los comicios para elegir a tal o cual candidato lo hace porque cree que eso va a cambiar algo. Si fuera de otro modo, sería un tanto estúpido que alguien fuese a votar. Suponemos que aquel o aquella que lo hace tiene en mente que su elección tendrá alguna repercusión positiva en su vida. 

Dicho esto, es menester señalar los orígenes del parlamentarismo tal y como lo conocemos hoy en día (democracia representativa). Podría decirse sumariamente que éste surgió en el siglo XVII en Inglaterra como resultado del conflicto entre lxs partidarixs de la monarquía absoluta y lxs burguesxs, lxs cuales habían estado acumulando progresivamente una gran cantidad de poder y capital, y cuya hegemonía terminaría de consolidarse con la Revolución Gloriosa de 1688.

Así pues, la democracia representativa se instauró como modelo predilecto por la burguesía británica para poder conservar su poder sobre el resto de la sociedad y evitar de este modo rebeliones violentas como resultado de mantener al pueblo sometido brutalmente y sin ninguna posibilidad de participar en el régimen (como anteriormente ocurría). Fue este sistema el que los demás países occidentales tomaron como modelo para implantarlo en sus respectivos territorios. De esta manera, se intentaba generar entre el pueblo una sensación de aparente democracia que permitiera a todo el mundo participar eligiendo a sus representantes.

Sabiendo esto, deberíamos tener siempre presente a quién pertenece la autoría del sistema parlamentario y con ello podremos averiguar a qué clase está destinado a servir. Por dar una pista para aquellxs que estén más perdidxs, les decimos de entrada que no pensaron precisamente en nuestro beneficio, en el pueblo, a la hora de idearlo. Solo lxs realmente ingenuxs pueden de verdad creer que lxs que ostentan el poder (tanto político como económico) han sido tan torpes como para crear un sistema que no pueden manejar y que se puede poner de un día para otro en su contra según el resultado de los comicios.

No es posible separar el poder político del económico, dado que estos mantienen una estrecha relación que se complementa y se regula. Que lxs dueñxs de las transnacionales y empresas más importantes controlan regladamente a «nuestrxs representantes» no es cosa nueva para nadie. Que podrían hundir un país o marginarlo terminalmente, tampoco. Pensar que llegar al poder basta para cambiar las cosas es una intuición bastante simplona. La clase que controla el mundo con sus métodos de coacción y explotación posee suficientes riquezas como para tener a miles de personas pendientes en todo momento de que sus planes vayan tal y como ellxs desean y que, si se sufre algún tipo de perturbación, ésta sea corregida en el menor tiempo posible. No obstante, su plano de acción solo se extiende a aquellas estructuras que por ellxs han sido creadas y, por ende, ideadas para servirles. Tal es el caso, como se dijo anteriormente, del sistema parlamentario. No cabe, entonces, posibilidad ninguna de cambio real desde los relucientes escaños que ocupan aquellxs que se atreven a insultarnos diciendo que representan nuestros intereses (bueno, tal vez así lo hagan y así lo quieran unxs pocxs, pero la cruda realidad es que estos intereses nunca van a poder ser materializados dentro del sistema parlamentario burgués por las causas a priori citadas, entre muchas otras).

Así, llegamos a la conclusión de que, el hecho de votar, lejos de suponer un acto democrático con capacidad de cambio, significa el aval a la explotación cotidiana y la legitimación del sistema que nos tiene sumidxs en la miseria, así como su prolongación. No existen alternativas de cambio real dentro del parlamentarismo. El único método eficaz que tenemos para alcanzar nuestros objetivos es la autoorganización y la acción directa, fuera de los cauces legales que se nos imponen para mantenernos en el redil. Así lo atestigua la historia del movimiento obrero, la cual está llena de multitud de conquistas sociales que si han llegado a materializarse en la legislación ha sido por la ininterrumpida lucha del pueblo que ha atemorado a lxs poderosxs que se han visto en la situación de tener que hacer algunas concesiones al resto de la sociedad para no perecer.

Es en esta tesitura en la que se enmarcan los partidos políticos, instrumentos del Estado que tienen como único fin tener controlada, domesticada y alienada a la clase obrera. Éstas organizaciones son las encargadas de hacer de intermediarias entre las altas instancias y el pueblo (como si éste necesitara a alguien que le condujera cual oveja), destruyendo y evitando así la resolución de conflictos y la toma de decisiones por parte de la sociedad misma, de manera horizontal./> Los partidos políticos suponen uno de los mayores engaños del sistema, sirviendo como apagafuegos de las luchas sociales y de los movimientos obreros y campesinos. Actúan de tal manera que deciden en los asuntos en los que el propio pueblo tendría que decidir con la total autonomía y soberanía que por derecho tiene, pues es él el verdadero involucrado. No hacen más que poner trabas a las ideas e iniciativas de carácter más radical, que suponen una prescindencia de las estructuras jerárquicas de poder a través de la revolución.

Por tanto, el Estado y el capitalismo continuarán venciendo en tanto que la gente siga creyendo y participando en su juego, un juego que, por cierto, se extiende más allá de la vida del parlamento y se encuentra en muchos ámbitos de nuestra sociedad actual, como es la empresa, por ejemplo. Es por ello que aquellxs que queremos ser consecuentes con nuestras ideas revolucionarias no votamos ni en las elecciones políticas, ni en las sindicales ni en ninguna que signifique el robo al pueblo de su legítimo derecho a decidir. Nosotrxs elegimos la organización entre iguales y la aplicación de la acción directa como método de lucha efectiva. />Por ello, invitamos a todo el mundo a asociarse de manera horizontal con sus compañerxs y allegadxs y a no delegar (eludiendo, así, su responsabilidad de un modo cobarde) su poder de decisión en desconocidxs que nada van a hacer por nosotrxs por mucho que quieran o no.

Remarcamos de esta manera que quien hace realmente el juego a la derecha son aquellos partidos «izquierdistas» que sirven de barrera y apagafuegos al movimiento obrero, no la abstención activa que tiene como único fin la liberación del yugo de la opresión histórica del Estado y el capitalismo sobre el pueblo. Nosotrxs no queremos votos, queremos compañerxs, que valen más que cualquier papel o escaño.

Por último, nos gustaría que no os olvidaráis de algo muy importante que jamás deberíamos borrar de nuestra mente: la libertad no se consigue por ninguna votación en el parlamento. La libertad se conquista.


POR LA AUTOORGANIZACIÓN
POR LA ACCIÓN DIRECTA
¡ABSTENCIÓN ACTIVA! 


martes, 13 de mayo de 2014

Sobre purismo y anarcómetros


No es cuestión de purismo, sino de coherencia entre fines y medios. 

Es ya habitual encontrarnos con adjetivos como ''purista'' o ''sectario/a'' siempre que se critican algunas posturas que toman ciertos colectivos ''libertarios'' u organizaciones denominadas ''anarcosindicalistas'' sin que nadie se haya parado a reflexionar sobre dichos argumentos.

 
Hay una gran diferencia entre las acusaciones de unes y otres, pues ''purista'' se utiliza de forma despectiva y peyorativa, ya que el anarquismo carece de biblia y gracias a ello cada corriente ha sido superada o mejorada por la que la ha sucedido. Mientras que ''reformista'', guste o no, es una postura política que renuncia a los principios más elementales de una ideología.

Las palabras comodín purista o sectario/a son los típicos argumentos de ciertas corrientes posibilistas y/o reformistas para intentar justificar sus contradicciones, acusado a los sectores fieles a sus principios, tácticas y finalidades de inmovilistas y que no quieren salir del ghetto apartándose de toda realidad. Quedando desmontado y demostrado que para participar en los movimientos sociales o laborales no hace falta renunciar a las propuestas más básicas de una ideología ni tampoco camuflar o rebajar el discurso, pues esto haría vaciar de contenido el mensaje, crear confusión y uniformarlo con otras tendencias contrarias, lo que posibilitaría que dichas tendencias fortalezcan sus discursos y tomen las riendas capitalizando las protestas.

Nuestro discurso debe llegar íntegro y con todos sus matices, no adulterado o suavizado, lo que generalmente sólo le hará incomprensible. Como tampoco hay que renunciar a los principios, porque cuando se renuncia a ellos, se acaba renunciando al anarquismo bajo el todo vale.

No es un asunto explícito de terminología, sino de práctica. Hablar de coherencia con los principios no significa que hagamos del anarquismo un dogma. Como he dicho más arriba: el anarquismo carece de libro sagrado.

Negarse a participar y criticar a las organizaciones que, aun autoproclamándose libertarias o anarcosindicalistas, participan en las instituciones que impone el Estado para tener controlada, desmovilizada y adiestrada a la clase trabajadora (quien paga manda) no es purismo, es coherencia.

Autoorganizarse y aplicar la acción directa, lejos de comités o parlamentos y sin delegar en liberados/as o políticos/as  no es purismo, es coherencia. 

Si renunciamos al electoralismo y al parlamentarismo político, ¿por qué al renunciar al modelo sindical estatista, que consiste en trasladarlo a la empresa, se nos acusa de sectarios/as y puristas?*

¿Cómo es posible que dos modelos sindicales tan opuestos como son el oficialista y el anarcosindicalista puedan complementarse en organizaciones que dicen ser de síntesis y prácticas en base al anarquismo? ¿No es esto una renuncia a la acción directa, horizontalidad y autogestión, es decir, al anarcosindicalismo mismo?**

Por lo tanto, no es cuestión de anarcómetros y sectarismos, simplemente es anarquismo.


''Alejarse –aun en circunstancias excepcionales y por breve tiempo– de la línea de conducta que nos han trazado nuestros principios, significa cometer un error y una peligrosa imprudencia. Persistir en este error implica cometer una culpa cuyas consecuencias conducen, paulatinamente, al abandono definitivo de los mismos''. Sébastien Faure - La pendiente fatal.


''Para alcanzar sus fines, la organización anarquista debe estar en armonía, en su constitución y forma de operar, con los principios del anarquismo''. Errico Malatesta - Un plan de organización anarquista.


''Tus fines deben determinar los medios. Medios y fines son en realidad la misma cosa: no puedes separarlos. Son los medios los que configuran tus fines. Los medios son las semillas que brotan luego como flores y se transforman en frutos. El fruto será siempre la naturaleza de la semilla que plantaste. Recogerás lo que siembres''. Alexander Berkman – El ABC del Comunismo Libertario.


*¿Qué son las elecciones sindicales? http://archivo.cnt.es/Documentos/panf_elecc_sind.htm